Anabel Forte es matemática, estadística y divulgadora científica especializada en estadística bayesiana y cuantificación de la incertidumbre. Es profesora titular y directora del Máster en Bioestadística y miembro de la Cátedra de Brecha Digital de Género de la Universitat de València, donde desarrolla su labor docente e investigadora, centrada en el análisis de datos y la modelización de situaciones complejas.

Además de su trabajo académico, es una reconocida divulgadora científica bajo el nombre de BayesAna. Participa en medios de comunicación (prensa digital, radio, etc.) y en proyectos de divulgación relacionados con la estadística, la inteligencia artificial y el pensamiento crítico. 

En esta entrevista hablamos con ella sobre esto, pero también sobre divulgación científica, referentes femeninos y la importancia de despertar la vocación por lo STEAM para que más niñas y jóvenes se imaginen formando parte del futuro tecnológico y científico. 

1. ¿Qué es la estadística en base a la incertidumbre y la estadística bayesiana?

    Cuando hablamos de incertidumbre la gente suele pensar en las cosas que no sabemos: qué nos va a pasar, si vamos a tener una enfermedad o si nos va a dejar nuestra pareja. Pero en realidad, la incertidumbre está en cualquier cosa que no somos capaces de conocer de manera exacta.

    Por ejemplo, “2+2” siempre son 4, pero si lanzas un dado ya entra el azar. También ocurre con las mediciones: la medida de una persona cuando crezca depende de muchísimos factores como la genética, la alimentación o el entorno. Además, los aparatos con los que medimos tampoco son exactos.

    Es como “El mito de la caverna” de Platón. Los datos que tenemos son como sombras de la realidad. La estadística intenta reconstruir esa realidad a partir de esas sombras, sabiendo que siempre hay incertidumbre.

    La probabilidad es la herramienta matemática que utilizamos para medir esa incertidumbre.

    2. Tu trabajo gira alrededor de algo tan complejo como la incertidumbre y los datos. ¿Qué es lo que más te sigue fascinando hoy de la estadística? 

    La estadística me apasiona porque creo que es más necesaria que nunca. Hoy en día recogemos una gran cantidad de datos porque todo está digitalizado.

    Además, han aparecido herramientas como la inteligencia artificial para analizarlos. Lo que más me interesa es cuantificar lo inciertos que son esos datos, los sesgos que tienen y los problemas que pueden surgir cuando se analizan sin tener en cuenta aspectos como la medición del error.

    Es un reto fascinante y creo que es un momento muy interesante para que niñas y niños estudien matemáticas y estadística, especialmente aplicadas a la inteligencia artificial.

    3. Muchas veces hablamos de vocaciones STEAM pensando solo en programación o robótica. ¿Por qué es importante que también haya perfiles como el tuyo, ligados a las matemáticas?

      Dentro del STEAM, la M de Matemáticas está desapareciendo y es fundamental. No es posible comprender la ingeniería, la ciencia o la programación sin una base matemática. 

      Siempre digo que si estudias matemáticas luego puedes dedicarte prácticamente a cualquier otra ciencia, porque son la base de todas.

      4.¿Crees que enseñar estadística desde edades tempranas podría ayudarnos a combatir mejor la desinformación y desarrollar más el pensamiento crítico?

        Sí, totalmente. La estadística debería enseñarse antes y de una manera más conectada con la vida diaria. Necesitamos entender qué significan los gráficos, los porcentajes o los datos para poder interpretar la información de forma crítica.

        Mis hijos, con 13 y 15 años, tienen trabajos de estadística donde les piden que cojan datos que luego no les explican dónde se los van a encontrar en la realidad. Así, indirectamente pierden el interés y la estadística debe enseñarse para que sea útil para la vida diaria.

        5. Como investigadora y divulgadora, ¿te has encontrado alguna vez con prejuicios, estereotipos o algún mal gesto por ser mujer en un ámbito como las matemáticas o la estadística? 

          Como divulgadora sí percibo ciertos sesgos, especialmente en lo relacionado con reconocimientos o premios. Muchas veces también influye que los hombres suelen tener más tiempo o más facilidad para acceder a determinados espacios o visibilidad.

          A nivel personal, no he vivido situaciones muy graves, aunque eso no significa que no existan. Sí he notado algunos sesgos en el ámbito científico. Por ejemplo, estar en un congreso, hacer una pregunta y que no me hicieran mucho caso, pero que luego la repita un compañero y sí le respondan con detalle. O situaciones de cierto paternalismo o infantilización.

          También creo que seguimos asociando la ciencia con los hombres. Incluso cuando lees un artículo científico, muchas veces ves un apellido y automáticamente imaginas que es de un hombre. Es algo muy interiorizado socialmente. 

          6. Vivimos rodeados de algoritmos, inteligencia artificial y decisiones basadas en datos. ¿Crees que somos realmente conscientes de hasta qué punto condicionan nuestra vida cotidiana? 

            No, creo que no lo somos. Los algoritmos están condicionando cómo consumimos, qué vemos en redes sociales o incluso decisiones tan importantes como conceder un crédito.

            El problema es que esos algoritmos aprenden a partir de datos que ya contienen sesgos. Por ejemplo, Amazon creó un algoritmo para seleccionar currículums, pero descubrieron que sistemáticamente discriminaba a las mujeres porque estaba entrenado con los datos de sus trabajadores, que eran mayoritariamente hombres. 

            Creo que las grandes instituciones están trabajando por hacer legislación. 

            Es importante entender que los datos no son neutrales, que pueden estar creados de forma ideológica o ser un reflejo de la sociedad. 

            Por eso, herramientas como la inteligencia artificial deben construirse teniendo en cuenta estos sesgos. 

            6. Has combinado investigación, docencia y divulgación durante años. ¿Qué parte de tu trabajo sientes que genera un impacto más directo en las personas y qué es lo que más te emociona? 

              La divulgación, especialmente en niños y adolescentes, porque tiene un impacto muy directo e inmediato.Es muy bonito ver cómo a alguien, le cambia la cara cuando entiende algo que no conocía. 

              También me gusta mucho aplicar herramientas estadísticas a problemas reales porque aprendes constantemente de temas muy diferentes.

              Eso es lo bonito de este trabajo: por un lado puedes tener un impacto muy directo en las personas y, por otro, estás aprendiendo continuamente. 

              7. Muchas niñas crecen pensando que “las mates no son lo suyo”. Si tuvieras delante a una niña de 12 años, ¿cómo le explicarías para qué sirven realmente las matemáticas hoy? 

                A los 12 años yo creo que ya es tarde, pero intentaría razonar con ella porque muchas veces es difícil explicar para qué sirven las matemáticas si no entiendes lo que hay detrás. Siempre aparece la típica pregunta de “¿para qué me va a servir el mínimo común múltiplo?”.

                Intentaría relacionarlo con otra cosa y jugar a verlo. Creo que es la manera más fácil de llegar a ellas. El problema es que las niñas a partir de los seis o siete años, empiezan a ver las matemáticas como algo difícil y lo asocian a que se les va a dar mejor a los chicos, entonces empiezan a alejarse de las matemáticas y para evitarlo es cuando hay que impulsarlas más. 

                De hecho, hice un experimento en el colegio de mi hija y vi cómo, según aumentaba la edad, cada vez menos niñas levantaban la mano cuando les preguntaba a quién le gustaban las matemáticas.

                8. ¿Qué le dirías a una joven que está dudando sobre si estudiar un campo como el tuyo o decantarse por uno más “seguro”?

                  Las matemáticas tienen muchísimas salidas laborales. Si quieres dedicarte a la enseñanza  tienes trabajo asegurado porque faltan profesores, además cada vez más empresas buscan perfiles matemáticos y estadísticos.

                  Aun así, entiendo que exista ese miedo, porque se percibe como algo difícil y exigente.

                  Lo que les diría, más allá de la carrera que elijan, es que se permitan ser mediocres; fallar y probar cosas nuevas. Porque si algo no sale bien, esto también será parte del aprendizaje.

                  También influye que en Matemáticas las notas de corte son altísimas porque hay muy pocas plazas, pero las chicas solo lo achacan a la dificultad y creen “no ser lo suficientemente buenas” para entrar.

                  En mi época había más mujeres que hombres (60-40) y ahora la situación ha cambiado (40-60) por esta inseguridad. Por eso creo que es importante perder el miedo e intentarlo. Muchas veces lo que aprendes luego te sirve para muchísimas cosas, incluso aunque vayas por un camino diferente.

                  9. Para terminar, imagina que dentro de 20 años una chica dice: “Elegí investigar gracias a leer esta entrevista”. ¿Qué te gustaría que recordara de Anabel Forte?

                    Me gustaría que recordara que las cosas hay que hacerlas con ilusión, sin dejar nunca de aprender.

                    Y, sobre todo, que hay que confiar más en una misma. Muchas veces las mujeres esperamos a cumplir todos los requisitos antes de dar un paso, mientras que los hombres se presentan aunque no cumplan el 100%.

                    Un compañero dijo una vez: “No alcanzaremos la igualdad hasta que haya una CEO mujer mediocre”. y es que todavía parece que, para que una mujer llegue arriba, tiene que ser excepcional.