Desde pequeña, Ariadna Farrés miraba al cielo con curiosidad. Hoy, esa misma curiosidad la ha llevado a trabajar en la NASA Goddard Space Flight Center calculando trayectorias y maniobras para misiones espaciales que exploran el universo desde puntos clave como L1 y L2. Matemática especializada en astrodinámica y tripulante de la misión simulada Hypatia-1 y Hypatia-2, su trayectoria demuestra que las matemáticas también son una vía directa hacia el espacio.
En un ámbito donde las mujeres siguen siendo minoría, Ariadna combina investigación puntera con un fuerte compromiso por visibilizar referentes femeninos y acercar la ciencia a niñas y jóvenes. Hablamos con ella sobre decisiones, vocaciones, dudas, espacio y matemáticas, pero también sobre qué hace falta para que más chicas se atrevan a imaginarse —y a construirse— un futuro en el mundo STEAM.
1.De pequeña mirabas al cielo con curiosidad. Hoy trabajas calculando trayectorias para la NASA. ¿Qué le dirías a esa Ariadna niña sobre todo lo que puede llegar a hacer con las matemáticas?
Le diría que no les tenga miedo a los números y que, aunque ahora no lo parezca, las matemáticas se ponen realmente interesantes más adelante —a partir de bachillerato. De pequeña no eran mi asignatura favorita, memorizar tablas de multiplicar se me hacía pesado. No fue hasta que las matemáticas empezaron a consistir en resolver problemas y entender cómo funcionaban las cosas que despertaron mi interés. La animaría a seguir siendo curiosa, a no dejar de hacer preguntas y a confiar en sí misma. Puede llegar mucho más lejos de lo que imagina. Muchas veces todo se reduce a atreverse a probar, insistir y confiar en el camino.
2.Elegiste estudiar matemáticas y ese camino te ha llevado hasta el sector espacial. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las chicas que dudan si una carrera científica “encaja” con ellas?
Creo que lo primero que les preguntaría es por qué sienten que no “encajan”. Yo también he tenido esa sensación en distintos momentos de mi vida. Y muchas veces no significa que ese no sea tu lugar, sino que estás saliendo de tu zona de confort.
Les diría que se centren en aquello que les atrae de una carrera científica. Si se lo están planteando, es porque hay algo que les despierta curiosidad. Que no tengan miedo a equivocarse. A veces, precisamente esa mirada diferente es lo que más puede aportar a la ciencia.
3.Las matemáticas suelen percibirse como difíciles o lejanas. Desde tu experiencia, ¿cómo explicarías a una chica joven que pueden abrir puertas muy concretas y apasionantes?
Las matemáticas suelen percibirse como una disciplina abstracta y con poca aplicación a la vida real. Pero en realidad son una herramienta fundamental para la ciencia. Son el lenguaje que utilizamos para formalizar y resolver problemas. Sus aplicaciones son prácticamente infinitas. En mi caso, las uso para abordar retos relacionados con la ingeniería aeroespacial, pero también están presentes en la física, la biología, la medicina o incluso en las ciencias sociales. Las matemáticas no son solo números: son una llave que abre muchas puertas.
4.A lo largo de tu carrera has tenido pocos referentes femeninos en astrodinámica. ¿Crees que eso ha influido en cómo te has visto a ti misma como científica?
Un poco, sí. La falta de referentes femeninos hace que a veces te cuestiones tu lugar en el sector o que sientas que tienes que demostrar más que los demás. En algunos momentos he tenido la sensación de que debía destacar especialmente para que me tuvieran en cuenta.

5.A lo largo de tu carrera, ¿has sentido que se te exigía más por ser mujer? ¿Qué te ha ayudado a ganar seguridad y a mantenerte firme en tu camino profesional?
La seguridad la he ido construyendo con el tiempo. El apoyo de mi familia y de las personas que me rodean ha sido fundamental para sentirme más segura. Porque, en realidad, soy una persona bastante autoexigente y con muchas inseguridades. A menudo me cuestiono si realmente merezco estar donde estoy. No sé hasta qué punto esa autoexigencia tiene que ver con ser mujer en un entorno tradicionalmente masculinizado o si forma parte simplemente de mi personalidad. Probablemente haya un poco de ambas cosas.
A nivel profesional, siempre he intentado que mi trabajo hable por mí. Eso implica dedicar muchas horas a perfeccionar resultados y a entender cada detalle en profundidad. La disciplina, el estudio y el esfuerzo constante son los que, poco a poco, me han dado la seguridad que hoy tengo. Siempre digo que poder dedicarme a lo que me apasiona es una gran suerte. Pero es una suerte que también he ido construyendo con trabajo y perseverancia.
6.Trabajas en entornos muy exigentes y tradicionalmente masculinizados. ¿Qué apoyos —personales o profesionales— han sido clave para llegar hasta donde estás?
He tenido el apoyo incondicional de mi familia, que nunca ha cuestionado mis decisiones. Me apoyaron cuando dije que quería estudiar matemáticas y me animaron cuando surgió la oportunidad de hacer una estancia de cuatro meses en el NASA Goddard Space Flight Center, sin saber muy bien adónde me llevaría esa experiencia.
Creo que contar con un entorno que confía en ti y respalda tus decisiones es fundamental, especialmente en contextos exigentes. Ese apoyo te da la seguridad necesaria para asumir riesgos, salir de tu zona de confort y aprovechar oportunidades que pueden marcar tu trayectoria profesional.

7.Formas parte del proyecto Hypatia y participas en misiones simuladas a Marte. ¿Qué crees que cambia en una niña cuando ve a mujeres reales ocupando espacios científicos y tecnológicos de alto nivel?
Creo que en ese momento aparece la posibilidad real de dedicarse a la ciencia. Muchas veces no somos capaces de imaginar lo que no vemos. Cuando una niña conoce a mujeres como las tripulantes de Hypatia —reales, cercanas, científicas en activo— empieza a percibir ese camino como algo posible para ella.
Uno de los objetivos del proyecto Hypatia Mars es precisamente ese: crear referentes femeninos en la ciencia y la tecnología. Referentes que históricamente han sido invisibilizados, y que hoy queremos que sean visibles, accesibles y de carne y hueso. Porque cuando puedes verte reflejada en alguien, el futuro deja de ser una idea abstracta y se convierte en una opción concreta.
8.Muchas chicas muestran interés por la ciencia en la infancia, pero ese interés disminuye con los años. ¿Dónde crees que se produce esa pérdida y qué se podría hacer para evitarla?
Sinceramente, creo que es difícil de determinar, porque seguramente intervienen muchos factores. Uno de ellos, sin duda, es la falta de referentes femeninos visibles en determinadas áreas científicas y técnicas. Si una niña no ve mujeres en esos espacios, le puede resultar más difícil imaginarse a sí misma allí.
Pero también creo que hay un componente muy profundo de construcción social. Desde pequeñas, muchas niñas reciben —de manera más o menos explícita— el mensaje de que deben ser cuidadoras, empáticas y orientadas a lo social. Algunas carreras científicas, especialmente las más técnicas, no siempre se perciben como alineadas con ese rol tradicional, aunque en realidad tienen un impacto enorme y directo en la sociedad.
Por eso, además de ofrecer más referentes, necesitamos cuestionar esos estereotipos y visibilizar el impacto social real que tienen las disciplinas técnicas. Cambiar la narrativa, tanto en la sociedad como dentro de las propias disciplinas, para que más niñas puedan verse reflejadas y sentirse parte de ellas.

9.Cuando una chica dice que le gusta el espacio pero duda de sus capacidades en matemáticas, ¿qué mensaje te gustaría que se llevara después de hablar contigo?
Que no es necesario ser matemática para dedicarse al espacio. Hay muchas formas de contribuir: las matemáticas y la ingeniería son una de ellas, pero también disciplinas como la biología, la geología, el arte, el periodismo o el derecho ofrecen oportunidades para formar parte de la exploración espacial. Lo importante es que cada chica encuentre lo que le apasiona y, desde allí, busque cómo vincularlo con el espacio. Ese es uno de los mensajes de Hypatia: por eso tenemos tripulaciones multidisciplinares, porque el espacio nos pertenece a todas.
10.Dentro de unos años, ¿qué te gustaría que otras mujeres jóvenes dijeran al verte como referente en el ámbito espacial y matemático?
Honestamente, a veces me cuesta verme como referente, aunque sé que para muchas personas lo soy. Pero espero que, al verme, otras mujeres jóvenes piensen que ellas también pueden llegar tan lejos como se propongan. Que historias como la mía les sirvan de inspiración para perseguir sus sueños y seguir su propio camino.