Susana Carrasco es CEO y fundadora de IO SAFE, S.L., la empresa creadora de IOPark, donde lidera la estrategia y el desarrollo de negocio. Su especialización en optimización de redes móviles y soluciones innovadoras ha hecho que IOPark haya recibido reconocimientos como el premio “On Industry” o el “Top 50 startups” de Andalucía Emprende. 

Es ingeniera de Telecomunicación por la Universidad de Sevilla y tiene más de 15 años de experiencia trabajando en multinacionales como Nokia Siemens, Vodafone, Movistar y Orange. 

Su propósito es liderar proyectos que combinan tecnología, impacto social y sostenibilidad, para transformar la forma en la que nos conectamos con nuestro entorno físico, mejorando nuestro día a día. Por eso también compatibiliza su trabajo con la formación en liderazgo. 

En esta entrevista hablamos con ella sobre emprendimiento, tecnología con impacto real, liderazgo, referentes femeninos y cómo despertar vocaciones STEAM en las nuevas generaciones. 

  1. Has trabajado en grandes empresas de telecomunicaciones hasta que decidiste emprender con IOPark. ¿Cuándo sentiste que querías dar ese salto y construir algo propio?¿Qué aprendizajes de esa etapa aplicas? 

Sentí que tenía que dar el salto cuando entendí que estaba limitada trabajando para proyectos de otros. Quería construir una solución a un problema real y poder desarrollar todo el potencial que creía que llevaba dentro. Mi etapa en telecomunicaciones me dio muchísimo: rigor técnico, visión de escala, capacidad de análisis y una obsesión sana por la fiabilidad. Venía de un entorno en el que las redes no pueden fallar, y ese aprendizaje me acompaña cada día. Cuando apareció la idea de IOPark, vi muy claro que podía unir esa experiencia técnica con algo que me motivaba muchísimo más: crear tecnología útil, cercana y con impacto directo en la vida de las personas.

  1. IOPark conecta tecnología y entorno físico. ¿Cómo explicarías el proyecto a alguien que no viene del mundo tecnológico? ¿Qué necesidad queréis resolver?

Yo lo explico de una forma muy sencilla: abrimos cualquier puerta con el móvil. IOPark convierte una puerta, un garaje o un acceso en algo inteligente y fácil de gestionar. En lugar de depender de llaves, mandos o copias físicas, puedes controlar quién entra, cuándo entra y durante cuánto tiempo desde el móvil. Resolvemos problemas muy cotidianos: llaves que se pierden, mandos que se duplican, abrir tu puerta en remoto para la entrega paquetería, check-ins, comunidades con muchos usuarios o espacios donde necesitas trazabilidad y control sin complicarte la vida. Y además lo hacemos con una tecnología pensada para no depender del Wi-Fi del cliente y para funcionar también en entornos complicados, como sótanos o zonas con baja cobertura.

  1. Tras el apagón, muchas personas se dieron cuenta de lo dependientes que somos de la tecnología. ¿Crees que soluciones como IOPark pueden ayudar a que los espacios y servicios estén preparados en situaciones así? 

Sí, pero con una idea muy importante: la resiliencia tecnológica no consiste en poner “más tecnología”, sino en diseñarla mejor. En IOPark intentamos reducir dependencias innecesarias, por ejemplo evitando que todo dependa del Wi-Fi del usuario y garantizando acceso local incluso sin luz y sin cobertura en algunos escenarios. En cerraduras de puerta, hay modelos con batería propia, mientras que en otras soluciones, como las de garaje, siempre hay una apertura manual. Por eso yo no diría que un sistema inteligente resuelve por sí solo un apagón; diría que ayuda mucho cuando se diseña con redundancia, accesos alternativos y un plan real de continuidad.

  1. ¿Crees que el emprendimiento, especialmente el tecnológico, empieza a valorar más habilidades como la empatía, la comunicación o el liderazgo? 

Sí, y me parece una muy buena noticia. Durante mucho tiempo parecía que en tecnología solo importaba lo técnico, cuando en realidad los mejores proyectos nacen de entender muy bien las necesidades de las personas. La empatía, la comunicación y el liderazgo son esenciales en  emprendimiento porque son parte del producto, del equipo y de la relación con el cliente. Yo siempre digo que la tecnología útil no empieza por el código, empieza por entender bien el problema que quieres resolver.

  1. Liderar una startup implica tomar decisiones rápidas y convivir con la incertidumbre. ¿Qué aprendizajes te ha dado esta experiencia hasta ahora? 

Me ha enseñado que decidir no siempre es tener toda la información, sino saber priorizar con serenidad incluso cuando no tienes todas las respuestas. También emprender te obliga a avanzar, a corregir, a aprender en tiempo real y a convivir con la incertidumbre sin que te paralice. Y quizá el aprendizaje más importante ha sido entender que liderar no es controlarlo todo: es dar dirección, sostener al equipo y seguir transmitiendo esa pasión por lo que hacemos incluso en los días más difíciles.

  1. ¿Qué has descubierto sobre ti misma emprendiendo que nunca habías visto trabajando para otras empresas? 

He descubierto una parte de mí mucho más creativa, valiente y libre de lo que yo misma pensaba. Trabajando para otros desarrollé muchísimas capacidades, pero emprendiendo he aprendido infinitamente más, he sentido que estoy dando mi mejor versión, integrar de verdad mi parte técnica, mi visión estratégica y mi manera de liderar. También he descubierto que me motiva profundamente construir algo desde cero, ver su utilidad real y conseguir que los demás te escuchen y también compartan esa visión contigo. En ese sentido, emprender no me ha convertido en otra persona; me ha permitido acercarme mucho más a quien ya era.

  1. Formas parte de una generación de mujeres que está cambiando la forma de emprender y liderar. ¿Sientes responsabilidad por convertirte en referente para otras chicas? 

Sí, la siento, de hecho, estoy escribiendo un libro junto con una amiga periodista, Cristina G. Montero, para animar a otras mujeres a reconectar con lo que desean ser y atreverse a quitarnos esa mochila que llevamos y que a veces nos frena y ni siquiera somos conscientes, aunque sabemos que algo no encaja en nuestras vidas. Programas como InnovadorasTIC existen precisamente para crear referentes reales y romper la idea de que la tecnología no es para chicas. Y eso es urgente: en España, menos del 1,5% de las chicas dice que quiere dedicarse a profesiones digitales, y en la UE solo una de cada cinco personas especialistas TIC es mujer. Si mi historia puede ayudar a que una niña o una adolescente piense “yo también podría”, entonces compartirla ya merece la pena.

  1. Si hoy tuvieras 16 años, ¿qué habilidad intentarías aprender antes que nadie? 

Intentaría aprender a combinar tecnología con lo que me apasiona y con criterio propio. Me interesaría muchísimo entender inteligencia artificial, datos y automatización, pero no solo desde lo técnico. Me gustaría aprender a hacer buenas preguntas, a pensar críticamente y a comunicar ideas con claridad. Creo que la ventaja del futuro no va a estar solo en saber usar herramientas, sino en saber para qué usarlas, con qué valores y con qué impacto.

  1. Muchos jóvenes, especialmente las chicas, usan tecnología constantemente, pero no siempre se imaginan creándola. ¿Qué crees que hace falta para que den ese paso y piensen “yo también podría inventar algo así”? 

Hace falta cercanía. Hace falta ver ejemplos reales, tocar proyectos, hacer talleres y entender que la tecnología no es un mundo abstracto reservado para unas pocas personas. Además estas personas no son todas iguales, no debemos crear esos estereotipos en nuestra mente. InnovadorasTIC trabaja muy bien esa parte porque acerca referentes y talleres gratuitos a niñas y jóvenes de 10 a 17 años. Cuando una chica ve que la tecnología también puede servir para resolver problemas de su casa, de su barrio, de su colegio o de su ciudad, entonces deja de verla como algo ajeno. Y cuando además ve a una mujer real detrás de ese proyecto, la posibilidad se vuelve mucho más creíble.

  1. En una entrevista comentabas que al empezar Ingeniería sentías que no encajabas del todo porque no eras el perfil típico. ¿Crees que esos estereotipos siguen existiendo? ¿Qué le dirías hoy a alguien que siente lo mismo? 

Sí, siguen existiendo, aunque por suerte cada vez se cuestionan más. Los datos todavía reflejan ese sesgo: en la Unión Europea las mujeres siguen siendo solo alrededor de un tercio de las graduadas STEM, y en informática e ingeniería la proporción baja a poco más del 21%. A alguien que sienta que no encaja le diría algo muy simple: no necesitas parecerte al estereotipo para pertenecer. La tecnología necesita perfiles distintos, miradas distintas y maneras distintas de liderar. A veces, precisamente en esos lugares donde eres “diferente” es donde puedes brillar.