Concepción Alicia Monje Micharet es investigadora en Robótica y Profesora Catedrática de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M); es Doctora por la Universidad de Extremadura (2006) con Premio Extraordinario de Doctorado y Mención de Doctorado Europeo. Actualmente desarrolla su labor investigadora en el grupo RoboticsLab de la UC3M, donde dirige el Laboratorio de Robótica Blanda. Sus trabajos en robótica blanda y control de sistemas son reconocidos a nivel internacional. Ha colaborado activamente con centros de investigación de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Singapur y ha sido investigadora principal de numerosos proyectos competitivos y con empresas, habiendo dirigido numerosas tesis doctorales y contando con más de 160 publicaciones y más de 8100 citas.

  1. Quiero comenzar desde el principio, Concha, ¿Qué momento fue en el que te enganchaste a la robótica, ese momento en el que dijiste esto es lo mío? 

La robótica llegó por casualidad. Soy ingeniera en electrónica e hice la tesis doctoral en control de sistemas que tampoco estaba tan conectada con la parte electrónica. O sea, pasé de un conocimiento puramente electrónico a uno más de control de sistemas,  un campo que es transversal y aplicable a cualquier tipo de dispositivos, especialmente en robótica. 

Mi trabajo en la aplicación de algoritmos de control en robótica fue lo que me permitió incorporarme a la Universidad Carlos III de Madrid en el 2006. Desde entonces han pasado 20 años. Llegué a un departamento donde ya existía un grupo de investigación: RoboticsLab, dedicado exclusivamente al desarrollo de robótica de todo tipo. 

Digamos que mi enamoramiento con la robótica ha sido gradual, se ha convertido en mi entorno de trabajo. La suerte de la ingeniería es que es transversal como para permitirte poder navegar y también es curiosa, puedes indagar en otros campos y ya no salir de ahí. 

  1. Hablando de Robots Lab: tu área de investigación sobre robot asistenciales, para quien no lo conozca, ¿en qué consiste? O sea, ¿cómo pueden involucrarse en el día de las personas esos robots asistenciales? y, ¿en qué contexto podrían ayudarnos?

La robótica asistencial es muy compleja porque las necesidades de los humanos también lo son. No es lo mismo hablar de una asistencia física que cognitiva. Las personas que tienen deterioro cognitivo, por ejemplo, Alzheimer, requieren tecnologías robóticas muy distintas que en una asistencia física donde alguien que ha sufrido un ictus, necesita un exoesqueleto, que es un robot vestible que aporta la energía articular necesaria que ha perdido y suple esa carencia y mueve tu cuerpo por ti. 

La robótica asistencial es muy amplia, diversa y compleja, porque siempre que ponemos al humano en el centro, las cosas se complican. Se tienen que garantizar unos estándares de seguridad para que ese tratamiento basado en tecnología robótica sea realmente efectivo.

Yo me dedico a la robótica asistencial desde el punto de vista de la movilidad. Trabajamos en un proyecto que se llama ‘SIROCO’, que pretende desarrollar una órtesis cervical que se acopla al cuello de una persona con problemas de movilidad. Por ejemplo, a un paciente con ELA le permitirá mover la cabeza y el cuello, facilitando funciones como la deglución o un pequeño movimiento de su cuello en beneficio de su propia movilidad.

Es una robótica muy concreta por los requerimientos específicos de cada persona y por eso es tan compleja.

  1. Entre esos retos, ¿Cómo se puede abordar el adaptarlo de la mejor forma a diferentes contextos y situaciones de movilidad?

La órtesis cervical es una primera adaptación física del prototipo a las dimensiones de su cuello, de su cabeza y de sus hombros. Lo que hay que hacer en primer lugar es un escáner de la persona y sacar esos parámetros de diseño de la órtesis para que se acople perfectamente y no haya ningún tipo de problema.

Luego también a las necesidades funcionales. Una cosa es que la órtesis sea de tu talla y otra es que la función que realiza sea la que tú realmente necesitas. 

Entonces, hay que confiar en que haya un médico detrás que da feedback y nosotros trasladamos esos requerimientos al diseño de la órtesis. Es muy importante confiar siempre en el criterio de los médicos, que son un elemento indispensable en nuestra investigación junto con el paciente.  Aquí siempre hay mucho ensayo y pruebas hasta ajustar.

  1. En esta línea de tus proyectos, ¿Qué es el robot humanoide Teo? ¿Cómo se lo explicamos a alguien que no lo conozca?

Teo fue un proyecto muy ambicioso porque había muy pocos humanoides a nivel mundial. Éramos de los pocos, y en España los únicos, que teníamos un robot humanoide que se desarrolló íntegramente en nuestro laboratorio. El diseño es original nuestro y lo hemos fabricado investigadores de la Carlos III de Madrid. 

Era ambicioso porque la motricidad y la locomoción de un robot bípedo humanoide es compleja porque tiene morfología humana.  Entonces, su locomoción es un reto, porque todos sabemos que mantener el equilibrio no es nada sencillo, somos inestables por naturaleza. Sin nuestros músculos activos, nos caeríamos. 

Hemos trabajado mucho tiempo en garantizar que el robot pudiera caminar y manipular de forma robusta, sin dejar caer los objetos, ya sea en colaboración con el humano o transportando una mesa de un sitio a otro, que eso es también muy ambicioso. 

Para nosotros, Teo era una plataforma donde desarrollar habilidades para robots. Nace con el espíritu de abordar grandes retos como la manipulación y la locomoción en robots bíperos. Nos ha permitido demostrar, desde el punto de vista de la investigación, que podemos dotar a los robots más complejos y más exigentes de esas habilidades que buscábamos, incorporando también la visión integrada, la percepción del entorno y del usuario. e incluso la capacidad de comunicarse con él. 

Al final, lo que pretendemos es dotarlo de las habilidades suficientes como para considerarlo un compañero que nos asiste, en la industria y en tareas de asistencia a las personas.

  1. Hablando a nivel futurista, ¿Qué papel cree que van a tener los robots en nuestra vida cotidiana en aproximadamente 10 o 20 años? ¿Y qué futuro te gustaría construir con ellos?

El robot es una herramienta asistencial fundamental. Sí dedicamos los esfuerzos a que así sea, nos espera un futuro muchísimo mejor, porque tener un sistema que nos asista en nuestras necesidades puede facilitar muchísimo la existencia. Por ejemplo, que las personas en situación de necesidad especial puedan recurrir a estos sistemas para que les ayude a suplir esas carencias de movilidad o incluso cognitivas. Entonces, yo creo que es una herramienta fundamental que puede ser bien gobernada, bien regulada y bien desarrollada e implementada. 

Estamos hablando de liberar de esfuerzos tanto físicos como mentales a las familia o a los cuidadores y permitirles, por ejemplo, mover un cuerpo pesado de un lado a otro. Eso al final produce mucho desgaste y es genial poder apoyarte en tecnología que te permita esa movilidad y dedicar la atención a la supervisión, al acompañamiento, a la conversación, teniendo un rol más humano y no de soporte estructural de un cuerpo. Es necesario invertir más para que esta inmersión de la robótica en los hogares sea sólida e irreductible.

  1. Estamos hablando de facilitarnos mucho el trabajo con esas personas que sufren dependencia, que al final es un trabajo muy forzado ¿De qué manera podría complementar la robótica? 

Hay profesionales maravillosos que saben cómo mover el cuerpo, cómo colocarlo y sentarlo en la cama o vestirlo y desvestirlo; pero esto es un esfuerzo tan grande, que si pudiéramos suplirlo o complementarlo con un agente robótico, estaríamos más liberados. 

El objetivo es que el robot pueda ayudar al usuario en tareas como sujetarse correctamente, vestirse o colocarse. Pero eso no significa que el robot asuma toda la acción. Lo mismo ocurre en el plano cognitivo. Una persona puede necesitar un refuerzo o una terapia cognitiva, pero siempre con la supervisión de un especialista, que es fundamental y no puede sustituirse. 

Podemos poner un robot que sea capaz de medir cómo la persona desarrolla el ejercicio,  adaptar el nivel de dificultad en función de las métricas, y que sea capaz, con esa Inteligencia artificial, de ajustar el proceso. La idea es que nuestro tiempo y nuestra especialización la dediquemos en lo que realmente aporta al paciente.  

  1. Eres una de las pocas mujeres en la élite de la robótica en Europa. ¿Qué barreras te has encontrado y qué te ha ayudado a derribarlas?

Las barreras son las que me he puesto yo . He tenido la gran suerte de que en casa, desde pequeña, nadie cuestionó lo que me gustaba ni a lo que decía que me quería dedicar. 

Me decidí por ingeniería, pero nunca fue ningún problema, al contrario. No he sentido que no fuera para mí y eso, a veces parece extraordinario según en qué familia caigas. 

Se me ha permitido desarrollar mi profesión, mi carrera y mis estudios con el único límite que me pudiera poner yo. Desde esta perspectiva es mucho más fácil enfrentar las barreras. 

Soy bastante apasionada y defensora de lo que me gusta y con mi trabajo me he podido postular para distintas acciones dentro de mi sector, tanto dentro de España como fuera. Se me han abierto puertas y colaboraciones aquí y allá. 

Sin embargo, mi principal barrera soy yo misma. Tengo que buscar la forma de ponerme límites, porque acabo agotada de tantísima cosa en la que me meto. 

Cuando me preguntan, creo que lo que más puede jugar a tu favor es tener pasión por tu trabajo, además del apoyo de personas que te tiendan la mano y te impulsen. 

Creo que es fundamental, que en tu familia y en el entorno laboral, te vayas encontrando a personas capaces de ver esa pasión y te sumen. Hay que intentar rodearse de gente así para formarte una urdimbre que te sostenga y te eleve. Ese es el gran reto en la vida: el saber ser intuitiva y rodearte de esa gente, más que de la que te pone barreras. 

  1. Hay poca representación de la mujer en este área, ¿cómo consideras que se puede romper ese techo de cristal en la ciencia y la tecnología?

Cuando oímos conceptos como lo del techo de cristal, todos entendemos a lo que se refiere, pero es algo abstracto. El movimiento se demuestra andando, y cada cuál desde su posición tiene que dar pequeños pasos; eso es lo que hará que el techo desaparezca. Para mí, esos pequeños pasos consisten en formarse, ser activa e intentar gestionar equipos, llevar proyectos y sacarlos adelante. También es muy importante la visibilidad de lo que hacemos. 

Hombres y mujeres trabajamos fantásticamente de forma complementaria; somos igualmente válidos. Pero sí es cierto que a las mujeres, históricamente, les cuesta más visibilizar lo que hacen. Por eso tenemos esa responsabilidad, particularmente en áreas donde las mujeres no están tan representadas. porque otras se verán capaces o identificadas con quienes ya lo hicieron. Así, se animarán a hacerlo, si es que necesitan verlo para creerlo.

Creo que el compromiso debe ser visibilizar y alzar la voz, no quedarse atrás. En las áreas STEAM la divulgación es muy importante, porque no es solo una cuestión de atraer al género femenino a áreas infra representadas, sino que es necesario, ya que hablamos de una tecnología que impacta en la sociedad y que debería desarrollarse con la presencia significativa de las mujeres. 

Para que realmente estas tecnologías sean efectivas, la doble sensibilidad masculina y femenina, debe estar muy presente en los desarrollos robóticos, especialmente en la IA por la gran cantidad de sesgos que hay.

Estamos en un punto en el que, gracias a la IA y por su culpa, está demostrado que si la mujer, que es la que tiende a estar fuera de esta ecuación, no está presente en los desarrollos tecnológicos, es muy probable que las soluciones beneficien solo a una parte de la sociedad. Y eso no nos lo podemos permitir en este momento, es inviable.

  1. ¿Cómo podemos combatir ese sesgo algorítmico que hay dentro de la IA en la diferencia de sexo que comentas?

Cuando abordas un proyecto, tienes que ser consciente de que quieres evitar cualquier tipo de sesgo: género, social, racial, etc. La mejor manera de intentar mitigar el sesgo, es que el equipo que formas sea lo más diverso posible. 

Esa sensibilidad, es la que permite detectar el sesgo y poner el foco en él. Y es que esto, si no lo has sentido ni vivido, es muy difícil de implementar. Entonces, es lo que pretendemos y, de hecho, en las convocatorias públicas de proyectos nacionales e internacionales, uno de los requisitos es que los equipos sean lo más multidisciplinares posible. Que colabore gente de distintos países, con distintas sensibilidades, que el género esté bien repartido y equilibrado, y que haya perfiles junior y senior. Todo esto es lo que realmente permite que los desarrollos sean más plurales y robustos. 

Hay que asumir que es muy difícil que tu solución no sea sesgada, porque el ser humano es sesgado. Y, si este forma parte de nuestra manera de ver el mundo, es complicado que no aparezca también en la inteligencia artificial. Eso también lo tenemos que asumir. Pero, precisamente porque sabemos que es un tema crítico y porque tenemos siglos de experiencia sobre cómo los sesgos nos han influido, deberíamos prestarle la suficiente atención para no replicarlos. 

  1. Dentro de ese ejercicio de sensibilización que comentas, conecta mucho lo que hablamos de visibilización a la mujer.  Desde tu experiencia, ¿qué consejo le darías a chicas que eligen carreras como tú? 

Cada persona es un mundo. A mí, lo que realmente me ha abierto las puertas ha sido tener mucha pasión por aquello a lo que me dedicaba. Entonces, mi consejo sería intentar elegir lo mejor posible y trazar el camino hacia lo que te gusta.

Yo siempre recomendaría escucharse mucho a una misma durante el camino y sentirse suficientemente libre y respaldada para poder “desviarse” hacia donde quieras ir. También es muy importante darse voz: si opinas cosas, si tienes algo que decir, dilo. Desde ahí es donde vas a construir una carrera sólida y una personalidad. Una personalidad segura, es lo que más se agradece de las personas. Esto hace que a la gente le apetezca compartir contigo y recurrir a ti. Desde ahí se construye, desde esa seguridad y esa confianza en las personas que están ahí. Creo que hay que romper esa barrera. 

El sentirse suficientemente segura tiene mucho que ver con cómo percibes tu trabajo. Es verdad, que en muchas ocasiones, la mujer, si no considera que alcanza un nivel de perfección alto, no lo comparte o no lo considera tan bueno. Creo que no pasa nada, aún cuando pensemos que no cumple el máximo nivel de perfección, podemos compartir igualmente.