Doctora en Astrofísica, Sara Bertrán de Lis Mas lleva un año trabajando en la selección y análisis de datos para la página web de recursos de la COVID-19 de la Universidad Johns Hopkins. ¡Lee esta entrevista y conoce cómo llegó hasta aquí!


Nos gustaría comenzar la entrevista conociéndote un poco mejor, cuéntanos más sobre ti y tu trayectoria. ¿Cómo decidiste ser astrofísica?

La curiosidad por la astronomía empezó relativamente pronto, en torno a los 10 u 11 años. Supongo que siempre tuve interés por saber cómo funcionaban las cosas y la naturaleza, pero en concreto recuerdo darle vueltas a por qué brillaban las estrellas. ¿Cuál era el mecanismo exacto? Con 12 años les pedí a mis padres que me apuntasen a un curso de astronomía para aficionados y desde entonces mi  interés no hizo más que crecer. Mi trabajo de fin de bachillerato fue una recopilación bibliográfica sobre evolución estelar, y luego empecé a estudiar Ciencias Físicas, hice la especialidad y el Máster en Astrofísica, y luego vino el doctorado.

En la actualidad trabajas junto a un equipo en la visualización, selección y análisis de datos para la web de recursos del coronavirus de la universidad estadounidense Johns Hopkins. Este mapa se convirtió desde el principio en una de las mayores fuentes de referencia sobre la evolución de la pandemia. ¿Cómo estás viviendo esta experiencia?

Ha sido una montaña rusa, desde luego. Cuando me uní al proyecto a principios de marzo de 2020, el mapa empezaba a salir en medios de comunicación porque la pandemia (que aún no era tal) empezaba a tomar fuerza en Europa. El equipo de la Universidad, que tiene una importante escuela de medicina y salud pública, pensó que era necesario dar contexto a lo que estaba pasando y decidieron empezar una página web para complementar el mapa. Fue entonces cuando me contactaron para crear “unas pocas gráficas usando datos del COVID-19”. La pandemia se desbocó y la necesidad de informar no dejó de crecer, así que dejamos un poco de lado nuestro trabajo habitual y nos empezamos a centrar en este proyecto.

La época de primavera y verano de 2020 fue interesante y dura a la vez, trabajando muchas horas y muchas noches. Además, empezamos a trabajar en remoto (aún seguimos así) y yo tenía una niña de 6 meses en casa con las guarderías cerradas y mi marido también trabajando en casa, en una casa pequeña: ¡una locura! En algún momento un medio de comunicación español contactó a la Universidad para buscar una entrevista, y claro, me llamaron a mi inmediatamente. Hice algunas entrevistas para medios de comunicación, lo cual fue muy satisfactorio, no solo por el reconocimiento a la labor que estábamos haciendo, sino por descubrir el interés que ha levantado el uso de datos para la toma de decisiones en situaciones de crisis. Ha sido un año de aprender mucho y adaptarse, lleno de momentos de angustia y tristeza, pero también, y me considero muy afortunada por esto, de oportunidades.

¿Cómo te encuentras tras más de un año poniendo cifras a la expansión del virus?

Viendo con un poco de angustia cómo aparecen nuevas variantes del virus mientras los números de vacunados no aumentan todo lo rápido que deberían, y con un poco de indignación por cómo se está tratando a nivel internacional la fabricación y distribución de vacunas. A nivel personal, creo que he crecido y aprendido mucho, y estoy agradecida por ello.

¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado con este proyecto?

A nivel técnico el mayor reto ha sido la falta de estándares en los datos. Cada país, o cada región dentro de un mismo país, ha dado las medidas de la evolución de la pandemia de una forma ligeramente diferente, o de forma no totalmente clara. Eso ha añadido muchas complicaciones para intentar reconciliar las diferencias y hacer que los datos fuesen comparables entre distintas geografías. 

A nivel personal, desde luego, la conciliación laboral y familiar ha sido lo más complicado. He hecho reuniones mientras daba el pecho, cambiaba pañales o intentaba dormir a mi hija, o con mi marido en la misma habitación en otra reunión simultáneamente, los dos con un ojo en la niña y el otro en el ordenador. 

¿En qué punto del proyecto y de las investigaciones estás ahora? ¿Cuáles son tus próximos objetivos?

Ahora mismo hay dos frentes abiertos. A nivel internacional seguir la carrera por la vacunación es el objetivo: en algunos países por las dificultades para conseguir y distribuir vacunas, y en otros por la falta de confianza de parte de la población en las vacunas. A nivel de Estados Unidos estamos empezando a recopilar datos demográficos (edad, sexo, raza, etnicidad, etc.) para ver qué poblaciones se han visto más afectadas y a cuáles está llegando de forma desigual la vacunación.

¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer en este sector? ¿Has notado alguna diferencia por ser mujer científica?

Una de las cosas que más ha llamado la atención, incluso internamente, es que nuestro equipo es mayoritariamente de mujeres, lo cual es muy sorprendente en este sector. Creo sinceramente que ha sido una de las claves para que el equipo haya funcionado tan bien. Antes os contaba que he tenido reuniones mientras daba el pecho, pero eso solo lo he podido hacer porque he podido decir tranquilamente que quitaba la cámara para hacerlo, y cuando la niña se ponía a llorar todas me decían que la enfocase y empezaban a decirle cosas para calmarla: ¡creció con este proyecto! Y nos hemos apoyado mucho las unas a las otras.

Antes de llegar a este equipo he tenido problemas por ello, y he sufrido las dificultades de intentar elevarlo y ser incapaz de navegar el sistema de obstáculos para hacerlo, terminando por desistir. Queda tanto camino por hacer… yo tiré, en parte, la toalla de la investigación pura por eso. Y como yo muchas otras, silenciosamente.

Háblanos de las referentes femeninas que has tenido. ¿Consideras que has tenido suficientes? ¿Quiénes han sido?

Mi referente femenina siempre ha sido mi madre, ella me transmitió la valentía y la confianza para perseguir lo que quisiera; el valor del esfuerzo y el sentido de la justicia social (mi padre ayudó también, claro). Por desgracia, cuando yo era adolescente, aún no había empezado la labor de rescatar del olvido el trabajo de las mujeres en la ciencia. Sin embargo, algo debió pasar en mi casa porque, tanto mis hermanas como mi hermano, hemos ido hacia ciencias, no sin obstáculos especiales para las chicas. 

Pero también tengo muy claro que somos la excepción, así que no puede servir para justificar que no son necesarios los referentes, porque hubiera sido mucho más sencillo creerse que era posible de haberlos habido. Recuerdo cuando en 2012 se anunció el descubrimiento del bosón de Higgs en el CERN y vi que lo anunciaba una investigadora, Fabiola Gianotti, fue muy emocionante. O el Premio Nobel de Física en 2018 a Donna Strickland, después de más de medio siglo sin ver a ninguna mujer haciéndolo. Poco a poco se ven más mujeres en carreras de ciencias, pero el nuevo escollo llega cuando decides tener hijos, y ahí se abre la brecha.

Piensa en el momento de decidir a qué te querías dedicar. ¿Crees que tu elección estuvo libre de sesgos?

Creo que en la etapa educativa sí que estuvo libre de sesgos, aunque recuerdo algún comentario curioso al decir que quería estudiar físicas, pero el apoyo de mi familia y el ejemplo de mis hermanas mayores pesó siempre más, fui muy afortunada hasta entonces. Al entrar en el mundo laboral estuvo definitivamente sesgada, porque para entonces ya había luchado batallas que no tendrían que haber sucedido, y que obviamente te dejan marcada. 

Un consejo para las niñas y mujeres que están leyendo esta entrevista y que, como tú, quieran dedicarse a la ciencia.

No dudes nunca de tu cerebro y de tu capacidad. Si has llegado hasta aquí significa que puedes seguir. Rodéate siempre que puedas de compañeras, confía en ellas y apóyalas: es la clave para no salir tan mal herida cuando alguna tenga problemas.

Algo que te defina: una palabra, una experiencia, un color, un verbo, un adjetivo, un estado de ánimo… y por qué.

Optimismo y confianza en mí misma. Creo que siempre me ha ayudado a enfocar todo positivamente y ser más valiente, para hacer las cosas con más decisión, ilusión, y que salgan mejor.